Cuidado de los Oídos en Perros: Cómo Prevenir Infecciones y Molestias en Casa

18 de septiembre, 2026 · 3 min de lectura
Perro feliz y sano jugando al aire libre en el parque

Las orejas son una de las partes del cuerpo de tu perro que más se pasan por alto y, a la vez, una de las que más problemas pueden dar si no se revisan a tiempo. La humedad, la cera acumulada y el polvo del día a día crean el ambiente perfecto para infecciones, mal olor y esa molesta costumbre de rascarse sin parar. La buena noticia es que, con una rutina sencilla en casa, puedes prevenir la mayoría de estos problemas antes de que se conviertan en una visita de urgencia al veterinario.

Por qué las orejas necesitan atención especial

El canal auditivo de los perros tiene forma de "L", lo que hace que la humedad y la suciedad queden atrapadas con facilidad. Las razas de orejas caídas —como cocker, beagles o basset hounds— son todavía más propensas, porque la oreja cubre el canal y reduce la ventilación. Si a eso le sumas baños frecuentes, paseos bajo la lluvia o chapuzones en verano, tienes todos los ingredientes para que bacterias y hongos se multipliquen.

Primer plano del rostro y las orejas de un perro

Señales de alerta que no debes ignorar

Tu perro no puede decirte que le duele, pero su comportamiento habla por él. Presta atención si notas alguna de estas señales:

  • Rascado insistente de una o ambas orejas, o sacudidas de cabeza frecuentes.
  • Mal olor o un exceso de cera oscura dentro del pabellón.
  • Enrojecimiento, inflamación o secreción amarillenta.
  • Sensibilidad al tacto: se queja o se aparta cuando le tocas la zona.

Cómo limpiar los oídos en casa, paso a paso

La limpieza no debe ser diaria: una o dos veces por semana suele ser suficiente para la mayoría de los perros. Lo más importante es usar un producto pensado para ellos y nunca introducir hisopos (cotonetes) en el canal, ya que empujan la cera hacia dentro. Un buen punto de partida es aplicar un limpiador ótico formulado especialmente para perros, masajear con suavidad la base de la oreja unos segundos y dejar que tu mascota sacuda la cabeza para expulsar el exceso. Después, retira la suciedad visible con una gasa o algodón, solo en la parte externa.

Perro sano y activo corriendo al aire libre

La higiene general también cuenta

Unas orejas sanas van de la mano de una rutina de limpieza integral. Después de cada paseo, pasar unas toallitas húmedas hipoalergénicas por las patas, el hocico y el contorno de las orejas ayuda a arrastrar polvo y alérgenos antes de que se acumulen. Es un gesto de dos minutos que reduce el riesgo de irritaciones y mantiene fresco a tu peludo entre baño y baño, sobre todo si vive dentro de casa.

Cuándo acudir al veterinario

La prevención en casa es clave, pero no sustituye al criterio profesional. Si detectas dolor evidente, secreción con sangre, pérdida de equilibrio o si los síntomas no mejoran en dos o tres días, acude al veterinario. Una otitis tratada a tiempo se resuelve rápido; ignorada, puede volverse crónica y mucho más difícil (y cara) de curar.

Cuidar los oídos de tu perro no requiere grandes esfuerzos, solo constancia y los productos adecuados. Dedicarle unos minutos cada semana es la mejor forma de asegurarte de que siga moviendo la cola, feliz y sin molestias.

También te puede interesar